domingo

Comienzan las grabaciones de "Vecinos en guerra"



"Vecinos en guerra", la nueva novela que prepara Telefe junto a Underground y Endemol, ya tiene completo el elenco que comienza a grabar las primeras escenas los próximos días.

Ayer los actores se reunieron junto al equipo autoral y de producción para brindar por el inminente comienzo del rodaje de la ficción.

Mañana, 15 de febrero, comienzan a grabar este programa que  tendrá aire en Telefe durante el mes de marzo y que tendrá una locación central especial donde se sucederán los múltiples enredos y conflictos de dos familias enfrentadas de ex espías que se reencuentran y deben abordar nuevas misiones, en una trama con muchos secretos.

 "Vecinos en guerra" será protagonizada por Diego Torres, Eleonora Wexler, Mike Amigorena, Mónica Antonópulos, Marco Caponi, Mirta Busnelli, Hugo Arana, Carlos Portaluppi, Marcela Klooesterboer, Gastón Soffritti, Carola Reyna, Jorgelina Aruzzi, Chang Sung Kim, Juan Pablo Geretto, Candela Vetrano, Alan Sabbagh, Lola Berthet, Lucio Rogati y Sabrina Fogolini.

martes

MIRTA BUSNELLI "La madre de todas las actrices"








Recibe cientos de tuits por día que elogian su trabajo en Graduados. Admirada y respetada desde sus comienzos. asegura que el éxito de la tira de Telefé aún la sorprende. Mujer de tablas, cine y TV, se entrega a un repo-desafío: “En todos estos años no hubo una sola nota donde pusieran lo que dije”.
Reconocerá que la prensa siempre la ha tratado muy bien y que la crítica, en general, tuvo buenos halagos para lo suyo. Pero como la vida trae sus “peros”, hace una salvedad: “En todos estos años no hubo una sola nota donde pusieran lo que dije”

¡Qué denuncia!

Es sólo la verdad. Hay veces que me pregunto para qué hacen la nota si después escriben lo que quieren. A esta altura ya voy sabiendo que cuando lea el reportaje me encontraré con palabras que nunca dije.

¿El famoso fuera de contexto?

 Sí, y también me han copiado palabras que dije hace diez años. Como por suerte una evoluciona, quizás en este momento ya no piense lo mismo o tenga ganas de decirlo de otra manera. Es eso. Antes me hacía problema. Ahora sigo sin entenderlo, pero dejó de sorprenderme.

¿Propone un desafío?

Vos me vas a decir que no, pero cuando yo lea la nota no va a ser igual. Cuando salga, hablamos.

Hecho. ¿Se esperaba el éxito de Graduados?

No, la verdad es que no me esperaba que Graduados tuviera este éxito rotundo. Y menos el éxito de Danna, mi personaje, que no es protagónico. Es algo muy gratificante, la verdad. Me pasan cosas muy lindas, mensajes amorosos que recibo casi a diario, felicitaciones…

¿Qué condimentos ayudaron a marcar la diferencia en el rating?

Que Sebas Ortega y Pablo Culell me llamaran me gustó de entrada, porque ellos tienen una actitud muy amorosa con el trabajo, son exigentes con los actores y la estética del programa. Y cuando entrás en un proyecto que sabés que va a estar muy cuidado es una gran ventaja. Esa virtud que ellos tienen marca una gran diferencia de entrada. Yo privilegio disfrutar lo que hago y hacer bien mi trabajo. Si el rating ayuda, mejor.

“Hago terapia aun desde antes de nacer. Llegué a la mitad de la carrera de Psicología. No me recibí, pero me ayudó a entender mejor a mis personajes”


¿El personaje de la mamá judía siempre fue para usted?

Sí. Pero te cuento algo: siempre que me convocan, le encuentro objeciones al personaje que me ofrecen. En este caso yo “era la madre de…”, como si “la madre de…” no fuera también odontóloga, pediatra, carnicera o lo que sea. Cumple función madre, punto. En ese sentido se toca un poco con el machismo y con la cosa de la juventud, como que pasada determinada edad sos madre, tía o abuela, no sos más una mujer. Eso es un poquito pesado. ¡Y además judía! Al principio tuve miedo de que Danna se convirtiera en un personaje aburrido. Se hizo y se caricaturizó tanto a la madre judía… Yo ya lo había hecho en La niñera, que tenía muchos prejuicios. No quería caer en ese estereotipo.

No pudo con su genio, entonces. Ya tenía dos retos nuevos para despegarse del papel trillado.

Exactamente. De la madre y de la madre judía. Su ser en el mundo era ocuparse de que los chicos coman, de que los chicos se casen, de que los chicos esto, del marido. Su vida era la familia.

Como si no tuviera sexo.

Como si no tuviera algo propio. Aunque lo propio de ella fuera no tener nada propio. Fue un tema que hablamos. Y hablamos de qué manías y patologías podría tener, como ese déficit que te provoca el ocuparte tanto de los demás y no tanto de vos, un desequilibrio que te lleva a caminos erráticos, como el vicio al juego. Me interesaba que fuera adicta al juego, podía desarrollarlo distinto, creo que eso ayudó.

¿Se ve reflejada en ella?

La verdad que no (risas). A Danna la entiendo, pero no me identifico en nada.

¿Cómo es Busnelli mamá, qué le transmitió a su hija?

No, no sé. Uno toma cosas de los viejos, pero se reelabora en uno. Ana es una chica muy alegre. El humor, quizás. Pero el padre (Axel Pauls, padre de Alan, Nicolás, Cristian y Gastón) también tenía mucho humor, eh. Puede ser cierta capacidad de juego. La vocación por la actuación, pero ella es más tranquila que yo. Además canta, se abre a otras experiencias en relación a la profesión. Estudió teatro desde muy chica, el padre la mandó, no yo. Nunca pensamos que iba a ser actriz. Mi hermana también es actriz. No sé…

¿Es genética, entonces?

Mi vieja nos mandaba mucho a actividades cuando éramos chicas, tipo danza, teatro… Creo que hubiera sido una buena actriz, pero cuando le preguntás si le hubiera gustado no sabe. Ella fue la típica persona que quería estudiar y no la dejaban. Tuvo muchas frustraciones en ese aspecto, creo que la cagaron bastante. Ya de grande desarrolló muchísimas actividades, hizo cursos de cosmetología, comidas, tortas, muñecos, ¡hasta estudió enfermería para darnos inyecciones a todos!

 Me parece que no tengo la calma necesaria para dirigir. Soy demasiado hiperkinética: me muevo, corro, bailo y grito al mismo tiempo. Sería como pedirme que haga una cirugía”.


Su mamá vive, ¿cómo se llevan?

Ahora re-bien.

¿Por qué “ahora”?

Porque tuvo una educación distinta. En casa mamá era más fría quizás, respecto al afecto digo, porque meterse se metía en todo. Papá, que hacía trabajos de imprenta, equilibraba, él era muy cariñoso. Hasta hace tres años mi vieja vivía sola y hacía natación. Hoy, con 97, ya no, pero está muy bien de acá (se toca la cabeza). Le canto canciones. Le canto o la llamo a Cecilia Rosetto y le pido que le cante por teléfono y Cecilia la llama. Es muy especial mi mamá. Hasta los 94 hacía partidas de poker con apuestas incluidas y nos ganaba a todos. Es competitiva y muy inteligente.

¿Hace terapia?

Sí, hago terapia aun desde antes de nacer. Llegué a la mitad de la carrera de Psicología. No me recibí, pero me ayudó a entender mejor a mis personajes. La herramienta del psicoanálisis es algo que me acompaña desde hace mucho tiempo. Igual no hablo de la popularidad, hablo de otros temas en relación con la televisión o el ser actriz.

¿Cómo la trata la exposición?

Me pasan varias cosas. Por un lado es muy agradable que la gente reconozca tu trabajo, que te digan que le diste una alegría y bla-bla-blá. Pero todo eso en gran escala se convierte en un agobio. No me pasa como a Maradona, pero me pasa.

¿Algún ejemplo?

A veces es raro, no es grato que alguien venga con una sonrisa y le tengas que decir: “No puedo”. Fuimos a las Cataratas para la entrega de los Martín Fierro y había gente famosa. Yo viajé con la idea de tener una relación mística: mirarlas tranquila, apreciarlas, disfrutarlas… Entonces, por consejo de mi hija, me calcé un gorro, los lentes negros y empecé a caminar detrás de un hombre muy famoso, pensando que la gente lo reconocería a él y yo podría seguir mi camino. No sé qué mala suerte tuve, pero el misticismo que buscaba a los dos pasos se fue al diablo. Son pavadas, claro, pero quitan momentos. Hay gente que no se hace tanto problema y otros que viven muy mal, aun peor que yo.

¿Está preparada para una segunda parte de Graduados?

No, me parece que así está bien. Ya basta. Hay que saber terminar las cosas. A mí no me gusta cuando algo bueno, por sacarle el jugo, se estira. Corrés el riesgo de que termine siendo decadente. Muchos se terminan suicidando. Es muy difícil la decisión en este momento, analizo bastante los proyectos que me llegan. Como ganas, me gustaría volver a hacer teatro.

¿Qué ve en televisión?

No veo mucha tele, algún documental y Graduados, por supuesto. Parece demagógico pero me gusta mucho el programa que hacemos.

 ¿Nunca pensó en dirigir?

No, me han pedido que dirija, pero no. Prefiero las tablas. Me parece que no tengo la calma necesaria para dirigir. Soy demasiado hiperkinética: me muevo, corro, bailo y grito al mismo tiempo. Sería como pedirme que haga una cirugía.

¿Cómo se lleva con la vanguardia tecno?

Tengo Facebook y Twitter hace bastante. Igual no lo uso para contar lo que hago cada dos pasos. Sigo diarios, periodistas y gente que me interesa, como la cuenta del hermano de Mariano Ferreyra. No entiendo mucho inglés pero sigo las noticias de Julian Assange de Wikileaks (el australiano encargado de sacar a la luz documentos confidenciales relacionados con la inteligencia militar de Estados Unidos y de otros países armamentistas), si veo algo muy lindo que puedo recomendar lo subo, retuiteo noticias sobre la tragedia de Once, de la que ya se cumplieron ocho meses. Informo, me informo y contesto las cosas lindas que me escriben.


 Escrito por  Mariana Montini,  Para  Revista "El Planeta Urbano".

EL FESTEJO DE LOS 100 CAPITULOS DE "GRADUADOS"







El elenco y la producción de “Graduados” se reunieron en el resto bar Crobar para festejar sus 100 emisiones al aire.

Con una inmensa torta de tres escalones repleta de muffins que rodearon al gran número 100, tanto actores, vestuaristas, maquilladores, productores y técnicos se hicieron presentes.

Cabe destacar que la tira es un éxito más de la productora Underground, liderada por Sebastián Ortega y Pablo Cullel.

Uno de los grandes acontecimientos de la noche fue cuando la actriz Nancy Duplaa subió al escenario para mostrar la placa entregada por CAPIF que certifica la llegada al disco de Oro del álbum “Graduados”, que contiene las canciones de la tira.

Estuvieron presentes en la celebración : Nancy Dupláa, Pablo Echarri, Luciano Cáceres, Mirta Busnelli, Mex Urtizberea, Daniel Hendler, Julieta Ortega, Isabel Macedo, Gastón Soffritti, Paola Barrientos,Violeta Urtizberea, Juan Leyrado, Jenny Williams, Chang Kim Sung, Juan Gil Navarro, Andy Kusnetzoff, Diego Mesaglio, German Tripel, Antonio Birabent, Ivo Cutzarida, Marco Antonio Caponi, Julieta Díaz, entre otros.

Fotos: Jorge Amado Group

viernes

En Graduados recordaron el atentado de la AMIA

En la ficción, el matrimonio Goddzer decidió participar del acto conmemorativo al cumplirse un nuevo aniversario de esta tragedia 




 Este jueves se cumplieron 18 años del atentado terrorista que ocurrió en la AMIA, en el que murieron 85 personas.
Para recordarlo, en Graduados, Dana Blatt de Goddzer (Mirta Busnelli) y Elías Goddzer (Roberto Carnaghi) deciden asistir al acto conmemorativo que se realiza todos los años en las inmediaciones del edificio ubicado en Pasteur 633, en el barrio de Once.
"Hoy es el aniversario del atentado de la AMIA. Cierro el negocio y vamos juntos como todos los años", afirmó Elías, mientras estaba leyendo junto a su esposa la noticia del homenaje en un diario en Internet.
De esta manera, Graduados aportó su grano de arena para recordar a esta tragedia.

domingo

Busnelli & Carnaghi: Somos mucho más que dos

Componen a un matrimonio judío en “Graduados”, la ficción más vista del año. Aseguran que son como padres de familia normales, que se quieren, se pelean y tienen problemas con sus hijos. Ahora, la trama los tiene coqueteando con el intercambio de parejas.
“Ahora, como dos enamorados”, propone él una pose para la sesión de fotos en Telefé. Y juntan cachete con cachete, sonriendo para la cámara. “Ahora, un trencito”. Y la abraza desde atrás, siguiendo con el juego. Roberto Carnaghi y Mirta Busnelli son pareja en la ficción. En Graduados (lunes a viernes, a las 21.15) son Dana Blatt de Goddzer y Elías Goddzer, un matrimonio judío de muchísimos años. De esos que se quieren, discuten, se odian, se soportan, se perdonan y se vuelven a querer.
En el programa, tienen dos hijos, Andy (Daniel Hendler) y Gaby (Violeta Urtizberea). En las últimas semanas, hubo un gran giro en la trama. Elías se enteró que es abuelo de Martín (Gastón Soffritti), producto de una relación juvenil entre su hijo y Loli (Nancy Dupláa). Además, la pareja Goddzer -quizá para reavivar la pasión- muestra interés en el intercambio de parejas. Carnaghi y Busnelli analizan con Clarín los por qué del éxito del programa -es la ficción más vista de la televisión-, las claves para componer a la pareja y del debut como abuelos en la tira.

Fue muy comentada la escena en la que te enterás que tenés un nieto. ¿Por qué pensás que gustó tanto?
Carnaghi : La sorpresa no fue a nivel actoral, sino la recepción de la gente. Creo que el público que nos mira está conectado a la familia. Recién me encontré con una compañera que me dijo: “Llegué a casa y vi a mi marido llorando por esa escena”. Un nieto es casi un hijo, la prolongación de uno. Pasó algo más de lo que esperábamos.
Busnelli : Cuando la gente tiene hijos grandes, pasa mucho tiempo sin tener contacto con un bebé. Yo no tengo nietos, pero siempre digo que en una reunión de adultos falta algo si no hay niños. Cuando tuve a mi hija, viví la mayor conmoción de mi vida. Y creo que algo de eso se vio en la ficción.

En la ficción, ustedes son un matrimonio judío, pero en la composición buscan alejarse de los estereotipos. ¿En quiénes se inspiraron para lograr ese equilibrio?
Carnaghi : Si bien somos un matrimonio judío, no hemos abordado en la ficción el costado religioso. Somos una pareja como cualquiera, que se pelea, se quiere y tiene problemas con los hijos. El toque de humor lo da ella con el tema de la comida. Las madres judías tienen eso. Es conocido que una madre judía dice: “Si no comés, me muero”. Y la italiana amenaza: “Si no comés, te mato”.
Busnelli : En algún punto, los dos personajes me parecen monstruosos.
Carnaghi : ¿Monstruosos? ¿Por qué decís eso? Busnelli : El eje de la educación de Elías fue el dinero, ganarlo y no gastarlo. Es mezquino y víctima también de esa mezquindad. Pero lo bueno es que la tira muestra que no todo lo mide en plata; es también un tipo con una gran potencia afectiva. El lado monstruoso también aparece cuando quiere conseguirle un novio para la hija sin tener idea de su vida y sin darse cuenta de que no es su tarea como padre. En definitiva, estamos haciendo una comedia, que muestra la debilidad y las careteadas de las personas.

Otra de las nuevas aristas de los personajes es el interés por el intercambio de parejas. ¿Cómo tomaron ese giro en la comedia?
Carnaghi : Cuando hacés un programa diario, nunca tenés noción de cuál es la historia completa. Entonces, no te preocupás tanto por los libros y sí por dónde va tu personaje. Creo que no cualquier pareja llega a ser swinger. Es un arreglo de dos personas...
Busnelli : En realidad, de cuatro.
Carnaghi : Sí, claro, de cuatro. Hay otras parejas que no se permiten esas libertades y se engañan. Hoy en día, son cuestiones que se pueden discutir; en otro momento, hubiese sido motivo de pelea. Y sé también que hay muchos ratones sobre el tema.
Busnelli : Los nuestros son personajes conmovedores y muy pequeños. El intercambio de parejas es un tema grosso y difícil y la tira lo trató por arriba, pero va más allá. Es una transgresión legalizada. Nuestra pareja, además, generó otras cosas. Por ejemplo, dos hijos que son grandes y que todavía viven en la casa.

“Graduados” es la ficción más vista de la TV argentina. ¿Cuáles, creen, son las claves del éxito?
Busnelli : Una de las virtudes es la unión de varias generaciones. El programa se remonta a la década del 80 y genera identificación con la gente que ahora tiene 40 años. A su vez, también cuenta la historia de sus padres. Y siento que hay una afinidad entre los actores, una manera común en la forma de ver la actuación.
Carnaghi : Tenés mucha razón. Hay una mirada afín, aunque seamos de distintas generaciones. Pienso en ella, en Juan Leyrado, Daniel Hendler o Luciano Cáceres. Hay una crítica que puedo hacerle a la televisión: se ven ficciones en las que dos tipos pueden estar hablando de la muerte de la madre y del baile de la noche con la misma intensidad. Todo es igual. Es una gran diferencia con lo que ocurre acá.
Busnelli : Después está la cosa del rating. Acá, ese tema no nos ocupa mucho la charla. No nos sentamos a comer para hablar del rating. Hablamos del programa, de los personajes y de cómo encararlos. 

Quizá no hablan del rating simplemente porque les va bien...
Busnelli : Obvio que sí. Este programa no es revolucionario, pero sí está muy bien hecho y está marcando una tendencia. A partir del éxito Graduados , se marcó a cierta televisión que ya quedó vieja.