Metro y Medio del 14 de septiembre de 2009. Programa conducido por Sebastián Wainraich, Pablo Fabregas y Julieta Pink. En esta oportunidad reciben la visita en el estudio de la radio, de la actriz Mirtha Busnelli.
domingo
Metro y Medio , recibe la Visita de la Sra. Mirta Busnelli.
Metro y Medio del 14 de septiembre de 2009. Programa conducido por Sebastián Wainraich, Pablo Fabregas y Julieta Pink. En esta oportunidad reciben la visita en el estudio de la radio, de la actriz Mirtha Busnelli.
MUY FELIZ DIA DE LA MADRE!!!
jueves
HOY GRAN ESTRENO!!!
"Para no creer hay tiempo"
Mirta Busnelli
En la muy buena obra "Hasta que la muerte nos separe" comparte escenario con Javier Lorenzo y Celina Bodis.
En una entrevista dijo respecto a los premios: “mi mayor reconocimiento es el de mi misma”. ¿Es sencillo medirse a usted misma?
-No. Obvio. Y además la opinión de vos mismo también se forma un poco con las miradas que has recibido.
-¿Cómo separa la paja del trigo, por decirlo de alguna manera?
-Por un lado tengo alguna experiencia y he sido muy insegura. Seguramente en algún lugar lo sigo siendo, pero busco cuándo actúo algo que me sorprenda a mí. Nadie sabe lo que yo estoy buscando, entonces si mi trabajo no gusta, seguro que no me voy a sentir bien. Pero no estoy tan a merced de cualquier gusto. Por ahí puedo escuchar a alguien que pienso que piensa parecido a mí, que conoce mis modalidades, pero en general cuando trabajo estoy viendo si me esta gustando lo que estoy haciendo; y si al otro no le gusta y me señala algo, puedo reconocer también lo que me dice, su observación, porque yo también lo estaba dudando digamos . Porque obvio que el trabajo se hace con otros, en general no podés hace una cosa solo. Entonces hay un intercambio.
-¿Y hace más tiempo, cuando debió mostrar sus cualidades para que los que no la conocían las pudieran apreciar?
-No, más atrás en el tiempo pasé por todas las esclavitudes: desde que me importaba mucho lo que pensaba un profesor mío y yo me imaginaba que el venía al teatro y entonces ya actuaba mal ese día, al que nunca venía a verme pero me imaginaba que estaba sentado en la platea, a merced de esa mirada que solamente la tenía yo: lo ponía en sus ojos por su modalidad, era alguien que en general miraba ahí en el lugar donde no se producía algo interesante. Uno cuando trabaja presenta algo que está dentro de otra cosa también. Dentro de eso que a uno le presentan puede haber núcleos, momentos, actitudes, gestos, luces, cosas que te atraen y otras que te atraen menos. Bueno, esta persona tenía, el defecto digamos, de ir a mirar lo que no le satisfacía, en lugar de por lo menos tener algún goce con lo que le satisfacía. Y en ese momento yo le otorgaba una autoridad muy grande. Y no me hacía bien. Cuando empezás a trabajar, tenés bastante tiempo esclavitud a miradas muy críticas, que seguramente tienen una parte mía muy crítica también, pero que formaba una combinatoria bastante letal. Ahora desde hace tiempo estoy bastante más tranquila, y más allá de que estoy más tranquila, creo que también es como que los engañé, porque en general recibo buenos comentarios. Sin perder la mirada del otro, la última palabra tiene que ser tuya: no puedo hacer algo porque le gusta al otro sin estar convencida de que eso también está bueno. Esa es la aspiración máxima.
-Acerca de “Hasta que la muerte nos separe”, decía que necesitaba trabajos que le dieran placer, que le gustaran desde algún lugar.
-Desde varios lugares. Una que haya gente que me guste que esté en el proyecto, es lo primero que me mueve. Este proyecto es muy atípico, porque la única persona que conocía era Javier (Lorenzo). La persona que me lo presenta me manda por Internet una carpeta muy prolija, por qué la hacía y qué sé yo. Eso era un miércoles o un jueves, el lunes ella se iba y quería ver si me podía ver antes de irse a Francia. Me sonó rarísimo y no le di bola, en general los proyectos no vienen así, me llaman por teléfono y me proponen algo. Entonces hablando con una gente en un estreno de una película, cuento esto y mi hija me dice: ¿no serás un poquito prejuiciosa?, ¿por qué no lo mirás? Entonces llamé, pero desestimando. Me encontré con Celine y me cayó re bien. Leí la obra, después el director no estaba, y sin director no la iba a hacer. Y cuando vino a hacer la puesta, que tenía un mes nada más, me encantó y fue todo optimo.
-¿La mueve la idea de aprender algo personal, para su vida, del personaje que le toca?
-Me mueve la idea de que algo me sorprenda, que encuentre algo y diga esto es nuevo, es de otra manera; eso es lo que más me mueve. Después en todo trabajo y en toda agrupación de trabajo que quiere algo siempre hay algo terapéutico: te empezás a querer, querés el trabajo, querés el bien del otro y le decís cosas que le sirven y si alguien está mal se lo sostiene y siempre te enriquecés.
-Es como la fantasía de que la felicidad es posible.
-Claro y en ese momento de alguna manera es posible...
A Mirta Busnelli se le ilumina la mirada. Algo en ella indica que conoció la felicidad, bien tan preciado, arrebatado a menudo con la forma excelsa de la mediocridad: la que dispara sobre lo ajeno por no soportar lo propio, la que sólo busca la desigualdad material y festeja y acicatea la igualdad anodina pretendiendo libertad. Busnelli parece una de esas personas que brillan, y que no se sabe bien por qué determinada razón, y una entrevista por lo general no tiene posibilidad de descubrirlo, cuida eso que, al decir del antaño Fito Páez, es una luz que llevamos dentro que no hay que dejar escapar, jamás. En el brillo de esa mirada, Busnelli refleja la dicha de ese tesoro.
“Sí, le decía a Javier (Lorenzo): parece que estoy en una película de Disney; como diciendo: uno se esta engañando. Y él me dice, sonriendo: yo también. Y le digo: bueno, creémonoslo, total, para no creer hay tiempo, toda la vida.
Y entonces es fácil creer que sí, la felicidad es posible: Busnelli la conoce.
-Siempre que puede dice que hacer un curso con Ricardo Bartís cambió su rumbo, sin precisar mucho si sólo se debió a la actuación o algún otro aspecto de su vida.
-No sé si busco estar bien laboralmente, busco que me guste a mí, que me guste algo de lo que se produce en el escenario. Y eso en realidad una no termina nunca de pensarlo. Si vos tenés un buen músico por ejemplo, creés que y está mirando música todo el tiempo con eso en la cabeza. ¿Por qué? Por curiosidad, claro. Por estar atraído por ese misterio que es la música, o generar algo que lo sorprenda a él y que sorprenda a los demás por placer de la música. Y en el teatro pasa algo parecido. Yo uso la expresión como “zapar”. ¿Viste como hacen los músicos de jazz? Bueno, generar teatro. Voy al teatro y más o menos lo que hay es previsible, y si te aburrís es inbancable. No me puedo ir porque hay colegas, si no por ahí una se iría. Y sin embargo hay momentos donde se produce, aunque no en toda la obra, algo interesante. Y ahí no hay con qué darle al teatro. En esa proximidad, en esa cosa artesanal, en eso que une un poco con la historia de la humanidad, podés ver esa cosa que tiene el teatro. Y luego desaparece, es una experiencia.
-Es interesante y linda la idea de zapar.
-Hay una escena de la obra que la cambié el día anterior a estrenar para poder decirle al personaje de Javier millones de cosas, porque en realidad se trata de una sarta de reproches. Y para mí el interés es cómo se produce esto para que sea interesante, porque escuchar a una mujer quejándose por su hijo es de lo más aburrido. Y cambiando en una escena el guión no lo perjudico al actor, porque el actor se tiene que bancar ese discurso, más allá de lo que se diga exactamente.
-¿El curso con Bartís coincidió con esa idea que una vez expresó sobre que se empieza a ser actor por amor al teatro, después se preocupa por otras cuestiones de alrededor, se llega a la preocupación por el cartel y un día no se invita a la gente querida a ver la propia?
-Sí, fue más o menos al mismo tiempo de esa idea de que al principio uno quiere actuar bien, después darse a conocer, después acceder a otros trabajos con personajes más grandes, después con gente conocida, ganar más plata, tener mejor cartel y ya después ni se acordaba muy bien lo que quería. Entonces no se acuerda muy bien qué es lo que lo une a esta tarea, más allá de que a alguno le importara más una cosa u otra y pudiera hacer bien su trabajo. En un momento sentí que por ahí no era que estaba haciendo algo mal, que incluso estaba bien, e incluso tenía buenas críticas y fui a una muestra de Bartís y me di cuenta de que ahí había más teatro que todo el teatro que había en Buenos Aires. Y sentí la necesidad de producir algo equivalente. Decidí estudiar con él no hace mucho, ya de grande, grande enorme, hará como quince años o un poco menos. Me interesó mucho la manera de producir de él. Cada persona que se interesa en el teatro y hace cosas interesantes te da algo que te muestra un camino propio, bueno, a mi me resulta muy, muy atractivo.
-¿Por qué busca cuando todos parecen tener la vida resuelta?
-Sabés bien que nadie tiene la vida resuelta.
-Pero viven como si la tuvieran.
-Sé que soy una actriz que trabajo más o menos bien, que mi trabajo gusta, y en ese sentido puedo no seguir dudando. Eso no quiere decir que cada trabajo es un nuevo desafío en el sentido de que es una incógnita, que haber hecho bien el anterior trabajo no me garantiza nada: lo tengo que hacer; significa que tengo que ver cómo hago para crearlo. Sí, lo puedo hacer repitiéndome, pero lo hago sin pensar en la novedad, en lo que significa la novedad de con quién estoy trabajando, o del personaje. Es como si a mí me hicieras las mismas preguntas que a cualquier otro. Algunas podrán valer para cualquiera, pero cada entrevista depende de la persona, de cómo te sentís vos, que interés tenés en hacer la nota, toda una serie de cosas nuevas cada vez. Y además nadie puede decir que ya está porque te puede doler la panza, pisar un auto, te podés enamorar, alguien cercano tuyo tener un hijo, conocer a alguien que te pida por favor que te vayas de viaje con ella o simplemente puede entrar la luz por la venta de tu casa y vos sentir que la viste por primera vez porque nunca la miraste así. *
martes
Mirta Busnelli muy pronto en la pantalla grande!!! con el estreno de " NUNCA ESTUVISTE TAN ADORABLE"
Sinopsis
Blanca, una mujer caprichosa, adorable y desmedida, ha tomado dos decisiones en su vida.
La primera, hace 20 años: casarse con Salvador, propietario de un próspero taller mecánico, para abandonar la pobreza de Barracas, yéndose a vivir "cerca de la casa del Presidente", como ella siempre lo soñó. La segunda, 20 años más tarde: cambiar los viejos muebles de su casamiento para estar a tono com los tiempos que corren: 1955.
En medio del trajín, un regalo anónimo sorprende a toda la familia: un flamante televisor envuelto primorósamente y una tarjeta: "Para Blanca….Usted ya sabe quien".
Las narcisistas fantasías hollywoodenses de Blanca, alimentadas por un admirador misterioso que envía costosos regalos, sus hijos, su íntima amiga y un marido que se desvanece ante la mirada amorosa, completan el cuadro de ésta divertida y desopilante comedia de un drama familiar.
El technicolor de los años 40 y 50 iluminó las monocromáticas vidas de la clase media y todos alguna vez soñamos con bajar una gran escalera como Rita Hayworth. Y la historia de Blanca y Salvador no es la excepción.
En esta familia todos querrán vivir o haber vivido su gran melodrama. Y allí, las películas de "teléfono blanco", las revistas de actualidad, o las novelitas equivalentes a Corín Tellado estarán conformando su textura sentimental.
"Nunca estuviste tan adorable" narra con ternura irónica la distancia entre la fantasía y la realidad, entre el inútilmente esperado galán de nuestros sueños y la vida cotidiana, entre los baños de burbujas hollywoodenses y las heladeras pagadas en cuotas.
Se trata de un relato que ha perdido la inocencia pero no las mañas, y por momentos se monta en una cursilería que es compleja, densa y, a veces, hasta un guiño trágico que sin compasión se convierte en una pesadilla circular.
"Nunca estuviste tan adorable" es un film de Galería y Artificios. La economía de espacios y recursos técnicos que determinó una estética en los primeros años del Cine fue el material de inspiración de este relato.
Los escenarios, desde su construcción, son tratados dentro de la gama de los grises plomos y acerados como si se tratará de un viejo film en blanco y negro, recuperado y coloreado. Y, allí, donde esta gama de monocromos puebla la pantalla de un contexto irreal y distanciado, los personajes se despegan furiosamente con sus pieles de colores saludables, sus cabelleras brillantes y sus vestidos coloridos y vivaces trazando líneas de acción que se imprimen como en una hoja en blanco.
El color, tiene una escala de intensidad que define las fronteras entre el espacio exterior de la "realidad" y el interior de la imaginario familiar, sólo legitimado en su trama endogámica.
Los fondos en croma, descromatizados, aparecen cada vez que los personajes necesiten salir al espacio exterior. Un espacio que se nos presenta con crudeza y que, a medida que se van alejando de esa realidad, los colores comienzan a intensificarse.
Así, el mundo exterior, el "real" es en blanco y negro; la casa familiar en la gama de grises y pasteles, y los personajes familiares de un technicolor rabioso, propio de los films de los 50. En esos colores, la familia de Blanca y Salvador construyen su ficción. Una ficción que sólo se sostiene en el encierro.
La época
El relato comienza en
En 1966 es derrotado Arturo Illia. Asume el dictador Juan Carlos Ongania. Sale al aire TELENOCHE, el noticiero conducido por Mónica Cahen D´Anvers, Andrés Perciavale y Tomas Eloy Martínez. Y, ODOL PREGUNTA comienza a ser conducido por Cacho Fontana.
El 21 de julio de 1969, la misión norteamericana Apolo XI tuvo al mundo entero sobre ascuas al depositar el primer hombre en
Ficha Técnica:
Dirección y Guión: Mausi Martínez
Fotografía: Andrés Mazzón
Montaje: Yanina Andreoli
Dirección de Producción: Julián Castro
Producción: Luis Barone, Kaos Cooperativa de Trabajo Ltda.
Música original: Nicolás Posse y Mono Morillo
Año 2009
Duración: 93 minutos
Acerca del Elenco
Mirta Busnelli, Luis Luque, María Onetto.
Es Directora y Actriz. Egresada de
Egresó de
Debuta como Directora y Guionista cinematográfica con el "Documental Sed, Invasión gota a gota", ganando diversos premios nacionales e internacionales.
Acerca del libro original
Cuando las pasiones son contagiosas
Mirta Busnelli volvió al teatro; su hija, Ana Pauls, y su hermana, Amanda Busnelli comparten elenco.
Es una anfitriona cálida y organizada. En una tarde lluviosa, recibe en el living de su casa a su hermana y a su sobrina, y ese espacio contrasta con sus colores el gris de la calle, porque ella acompaña la visita con un termo de café, otro de té, jugo de naranja y galletitas de chocolate.
Las dos mujeres aplauden el variado recibimiento y se sientan cómodamente en uno de los sillones. Podría ser cualquier reunión familiar, aunque las protagonistas del encuentro son las actrices Mirta Busnelli, su hija, Ana Pauls, y la anfitriona, Amanda Busnelli.
La excusa de la reunión es la entrevista con LA NACION, pero resulta evidente que estas mujeres disfrutan de los momentos compartidos, y lo manifiestan cuando se ríen, se abrazan, se festejan los chistes y recuerdan situaciones divertidas.
Mucho de esto está directamente relacionado con la profesión que eligieron: Mirta, tal vez las más famosa, estrenó Hasta que la muerte nos separe ; Ana y Amanda comparten elenco en Rosa mística , donde Ana encarna a Rosa, la hija de Inés, el personaje que interpreta Amanda (su tía en la realidad).
Después de Los exitosos Pells , Mirta, habituada a desarrollarse en varias disciplinas, tuvo que decidir entre algunas propuestas que le resultaran estimulantes. El teatro definitivamente lo es para ella, y si bien resulta casi imposible enumerar la diversidad de obras en las que participó, algunas fueron La casa de Bernarda Alba , Nunca estuviste tan adorable y Los padres terribles , entre muchísimas otras.
Su hermana Amanda se acercó al teatro "mucho más tarde", según aclara; hace sólo diez años. Desde entonces actuó en Niños del l imbo y Santificarás las fiestas , entre otras propuestas. "Aunque a los profesores no les guste mucho que hablen del teatro como un hobbie , para mí lo era en un principio, hasta que me enamoré", rememora.
Por su parte, Ana, con 21 años, sólo en teatro ya hizo Gente favorita, Los riesgos , Pichincha al 400 y Juegos a la hora de la siesta . "Tiene más experiencia que yo y es conmovedor el trabajo que hace en Rosa mística ", dice su tía, con cierta devoción.
Y es que la joven actriz comenzó a tomar clases de teatro cuando tenía siete años. "Mi papá (Axel Pauls, padre de dos de sus hermanos, Gastón y Nicolás) me mandó", dice. Y Mirta agrega: "Es verdad, el padre la mandó, no tuvo que ver conmigo". Entonces Ana recuerda, divertida, que su padre, quien es alemán, la anotó en teatro, y su madre, que es actriz, la inscribió en clases de alemán. Mirta dice que, conscientemente, nunca pensó en su hija como actriz. "Para mí era hermoso que fuera a teatro, me encantaba, pero cuando ella se inclinó a estudiar para mí fue un regalo enorme, porque no era algo que yo anhelaba. Aunque tal vez inconscientemente sí?", reconoce.
-¿Cómo son los personajes de cada una?
Mirta : - Hasta que la muerte... me gustó porque era un proyecto tranquilo, que se fue construyendo de manera colectiva. Vengo haciendo muchas "madres" y eso me tiene un poco cansada, pero ésta es una madre con matices diferentes y me interesó el vínculo con el hijo.
Ana : -¡Perdón! [bromea y las tres se ríen].
Mirta : -Cansada de "hacer" madres. De ser madre no me voy a cansar nunca [dice, y le guiña un ojo]
Amanda : -El personaje de Inés en Rosa mística es una madre un poco perdida, desconectada del entorno, despistada, ingenua, que camina por otro carril, y tiene mucho de infantil, aunque alguna vez se conecta con su hija, se quieren y eso también creo que se ve?
Ana : -Yo gozo cuando la veo. Es divino el personaje. El público puede reírse un rato con ella, porque lo demás es muy fuerte.
La joven Pauls destaca que la obra ya la fueron a ver su hermano Gastón, su papá ("Unas 37 veces", ironiza), la tía Yoli (hermana de las Busnelli) y su hermano Alan, porque Nicolás estaba de viaje el día del estreno. "A mí me remotiva, me encanta que vayan, significa mucha más adrenalina", dice, con sus ojos celestes bien abiertos.
Mirta : -¿Y el medio [otros artistas y la prensa] te gusta que vaya?
Ana : -¡Obvio! Un ojo crítico es muy estimulante. Me da más miedo, pero es un desafío.
Mirta : -A mí me gusta verla. Como soy la madre, me parece extraordinario lo que hace, aunque me parece que no lo agrando tanto?
Amanda : -Anita está muy bien. No es fácil llevar una obra ella sola.
Ana : -Las tres estamos bien. Estamos plenas.
Mirta : -Antes yo era la que estaba en el teatro, y ahora siento que realmente estoy en familia en el teatro.
Amanda : -Para mí, era empezar algo distinto, y me animé sobre todo por el apoyo familiar. Anita me obligó un poco [bromea].
A las tres les encanta que sus afectos estrenen proyectos, y hasta reconocen que les gusta arreglarse para asistir. Quienes más comparten su mirada son Mirta y Amanda, y siempre esperan la opinión de la hermana sobre el propio trabajo.
El caso de Ana es diferente, "porque es muy autónoma", según explica su madre. "Sé que mi palabra no tiene un peso absoluto para ella, pero aunque sea para rechazarme algún peso tiene", sonríe.
-¿En familia es más fácil aceptar consejos o sugerencias?
Mirta : -Imaginate que para nada me siento segura ni dueña de la verdad. No estoy segura sobre mi futuro, tampoco puedo estarlo sobre el de ella.
Amanda : -Es que Anita es muy segura.
Mirta : -Para mí, lo mejor es que ella esté en el lugar donde le gusta estar, en cualquier disciplina, y siempre charlamos sobre dónde se siente más cómoda.
Ana : -Entre las dos llegamos a una conclusión, pero ella también me escucha a mí.
En ese momento madre e hija se abrazan. Amanda las mira con ojos llenos de ternura.
Mirta recuerda que en los días de nervios previos a su estreno se enfrentaron por el uso adecuado de una multiprocesadora, y la discusión terminó cuando un puñado de verduras salieron volando por la ventana. "No cuentes eso, mamá", dice Ana con una sonrisa. "Dejame, que es divertido", le responde Mirta entre risotadas.
"Podríamos hacer una obra las tres juntas", propone Amanda. "Dale -retruca Mirta con humor-. Digámosle a mamá también, con sus 94 años, y ya tenemos el elenco completo."
Para agendar - Hasta que la muerte nos separe , dirigida por Paul Desveaux, con Mirta Busnelli, Céline Bodis y Javier Lorenzo.
- El Camarín de las Musas , Mario Bravo 960. Viernes y sábados, a las 20.30. Desde 15 pesos.
- Rosa mística, de Ignacio Apolo, con Ana Pauls, Amanda Busnelli, Tahiel Arévalo, Mario Joursza y Alejandro Dufau.
- C.C. Konex, Sarmiento 3131. Jueves, a las 21. Desde 25 pesos.
Mirta Busnelli, Celine Bodis, Paul Desveaux y Javier Lorenzo: Hasta que la muerte nos separe

“Nos interesa el equilibrio entre lo cotidiano y lo irreal”
Disfruta del trabajo en equipo, del encuentro con artistas con una mirada personal, del aporte desde distintas áreas creativas. Sus criaturas son siempre intensas, desfachatadas, escapan de los tonos medios y son capaces de fundir el humor con la tragedia. Basta recordar su último trabajo teatral como la madre desorbitada de Los padres terribles, de Jean Cocteau, en un vínculo atormentado con su hijo (Nahuel Pérez Biscayart), o la que compuso en La niñera (televisión) y en Las mantenidas sin sueños (cine). Mirta Busnelli conserva el sentido del juego y del riesgo, atenta a no repetirse, a no caer en fórmulas transitadas, y a generar nuevas ficciones pesar de que el papel de madre es frecuente en su carrera. Tras el final de Los exitosos Pell$ (que le valió un Martín Fierro a la mejor actriz de reparto en comedia), la actriz estrenó en El Camarín de las Musas una obra intimista de un autor francés inédito en el país, Hasta que la muerte nos separe, de Rémis de Vos, junto a un joven equipo franco-argentino. Y está de lo más entusiasta, zambullida en una segunda mitad de año algo más tranquila, después del ritmo sostenido de meses de grabaciones.
“Fue un gran trabajo de parte de todos: actores, directores, técnicos. Los exitosos Pell$ estaba hecho como un unitario en tiempo de tira diaria. Todos aportaron mucho; nos gustaba quedarnos para ver qué hacía el otro”, cuenta la morocha de ojos claros y risa estrepitosa que encarnó a Marcela Sánchez (la contrafigura del personaje de Hugo Arana), una mujer inescrupulosa, dispuesta a todo para triunfar. Años de experiencia le permitieron poner ciertas condiciones –“grabar tres veces por semana para poder descansar martes y jueves, algo que no siempre las producciones pueden aceptar porque ellos también trabajan contra reloj”– y componer una criatura depravada aunque con cierta complejidad. “El personaje de Arana era un canalla sin contradicciones. El mío, si bien hacía cualquier cosa para lograr su objetivo, se resquebraja, se quiebra y termina en un mejor camino al enamorarse del padre de Sol (Carla Peterson). Es que el amor es redentor”, opina.

