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"Una familia muy especial"
Una luz extraña se mueve por el cielo, en la noche de la ciudad de Buenos Aires. La luz cruza frente al Obelisco y se va alejando hacia zonas mas despobladas. En un claro del bosque la luz cae hasta permitir ver lo que realmente es: una nave espacial que trata de aterrizar sobre el suelo de la tierra bastante descontrolada. La nave cae a la tierra pesadamente.Cayetano (60 años) tiene una rotisería que heredó de su padre. La trabaja desde siempre con su hermano Manolo, quien vive en la parte del fondo de su casa. Tiene una gran relación con su hermano, a pesar de que Manolo es jugador y lo sumergió en una deuda que tienen actualmente con la persona que les provee el pollo para rotisar, Paco.
Manolo está casado con Helena, de 46 años y no tienen hijos. Cayetano no está casado. Su mujer, la madre de su hijo Leonardo, los abandonó hace muchos años ya. La relación de Cayetano con Leonardo es conflictiva. Leonardo culpa a su padre del abandono de su madre y de no haberla casi conocido. Al muchacho de unos 25 años, nunca le gustó trabajar en la rotisería. Ayuda pero desde hace tiempo está dedicado a hacer el profesorado de educación física y le falta poco para recibirse. Quiere ganarse la vida como personal trainer. Tiene algunos alumnos, y un futuro promisorio ya que logra un gran éxito con las mujeres que quieren que el las entrene. Cayetano no ve como un trabajo serio lo que su hijo hace.
Cuando comienza la historia Leo está en la casa de una alumna que ha conquistado. Un llamado de su padre lo hace ir corriendo a buscar un pedido de pollos que Paco no puede traerles. En el camino Leo se cruza con una mujer totalmente desnuda, Selene, una mujer joven y muy intrigante, que fue herida por un vagabundo. Leo la ayuda, se siente cautivado, y la lleva a la casa que linda con la suya, que en este momento está vacía, aunque amoblada, y cuyo dueño es un amigo de su padre que se la ha dejado a Cayetano, para que se la alquile. Leonardo le consigue ropa y comida, pero ante un descuido, Selene desaparece llevándose el camioncito. Cayetano y su hermano hacen la denuncia, mientras Selene recoge a su familia que la está esperando. La familia desciende de la nave. No es una familia común, es una familia especial, son seres de otro mundo, totalmente diferentes a nosotros. Bajan llevando una fuente de luz y energía que será el elemento que los ayudará a mezclarse con los humanos.
Selene, que fue enviada para investigar y buscar un lugar para albergar, los lleva al lugar que encontró, la casa deshabitada. Los extraterrestres se meten en la casa de al lado, sin que nadie lo note. Los extraterrestres utilizan un freezer que hay en el interior de la casa para meterse junto con la fuente de energía, con la intención de que la fuente les de el aspecto humano que sacan de una foto familia que encuentran en la casa. Así la fuente de energía funciona en su máxima expresión lo que hace que todo el barrio se quede sin luz, y que los integrantes de la familia de Cayetano sospechen de la presencia de ocupas en la casa de al lado, la única casa que tiene luz. Cayetano y su hermano son detenidos por Leo al intentar desalojarlos, y logra que les permitan quedarse. Los extraterrestres, ya corporizados como seres humanos, alquilarán esa casa y se convertirán en los “extraños” vecinos del barrio. Comenzarán a investigar a los integrantes de la familia de Cayetano y a los que lo rodean, para tratar de tener un panorama sobre el comportamiento de los seres de este planeta.
Los extraterrestres tienen información sobre lo que es el comportamiento humano, pero mas bien teórica, deberán vivir las experiencias de los seres humanos y serán torpes, muy torpes, cometerán muchos errores que generarán infinidad de situaciones de comedia y que además los expondrán todo el tiempo a ser descubiertos.
Elenco
Hermes - Mario Pasik
Selene - Sabrina Garciarena
Estrella - Mirta Busnelli
Helios - Mike Amigorena
Venus - Muriel Santa Ana
Extraterrestre - Santiago del Moro
Extraterrestre - Juan Alari
Terrestres
Cayetano - Luis Brandoni
Leonardo - Mariano Martínez
Imanol - Gustavo Garzón
Helena - Julia Calvo
Verónica - Sabrina Carballo
Paco - Enrique Liporacce
Falvio - Alan Sabbaj
Carola - Emme
Lucía - Norma Pons
Manolo - Norman Briski
Diego - Gonzalo Heredia
jueves
Mirta Busnelli una Señora Actriz!!!

-Sufrir (sonríe). Me gusta tener una lectura tranquila del libro, internamente un poco en qué es lo que está contando, para dónde va la historia. Y si se establece un buen contacto, la imaginación empieza a disparar imágenes. El problema es cuando tenés mucho miedo, te paralizás , pensás que no te va a salir o que hay una única manera de aborda el personaje y tenés que encontrarla.
¿Y suele pasar?
- A veces sí, me cuesta entrar.
-Hablemos de Silvia Finkel.
-Primero le tuve miedo a la propuesta de participar en la Niñer, estaba echa por norteamericanos, se había visto acá, me pareció que podía ser un papelon y al principio no le di mucha importancia. Luego pensé que a lo mejor se lograba algo simpatico que no fuera una vil copia subdesarrollada pero convengamos que es un tema delicado, las sitcoms son un género de ellos. No sabía muy bien si meterme en el proyecto.
-Con esa melena batida y ese vestuario estridente, la imagen de Silvia es un pilar fundamental.
-A mí me hubiera gustado que fuera gorda, estar engrosada con un cuerpo. Me parecía importante porque se la pasa comiendo, hace el relato. No hubiera engordado en este caso,quizás en otra situación.
Fuente: Revista Look ,Junio del 2004
martes
viernes
Mirta Busnelli: “En la televisión se trabaja en exceso”
A Mirta Busnelli le gustan los desafíos. En cada papel que interpreta demuestra su enorme ductilidad y una nueva arista de la actuación. Le sobran los recursos, nunca se repite y siempre vuelve a sorprender. Durante el año último, el público la pudo ver en teatro haciendo Los padres terribles y en televisión, Socias, Todos contra Juan y Mujeres Asesinas y filmó “Nunca estuviste tan adorable”. Hoy, trabaja en Los exitosos Pells, en Telefé, donde la convocaron para una participación especial en la cual debía interpretar a la más mala de todos. Y se convirtió en una de las figuras de la tira. Busnelli, una de las actrices más requeridas y queridas en el ambiente del espectáculo, empezó su carrera de muy joven, de la mano del director Juan Carlos Gené. Desde entonces, trazó el camino que hoy la muestra como una mujer serena, reflexiva, que disfruta de su presente y elige cada papel que interpreta.
¿Le gusta componer un personaje tan histriónico y tan malo como hace en Los exitosos Pells?
Me encanta, cada vez que me pongo en el papel, lo paso bien. Mi personaje es un monstruo, sucede que, al tratarse de una comedia, el humor hace que uno pueda divertirse con cosas horrorosas. Marcela Núñez, a quien interpreto, es una mujer excesiva que busca en el lugar equivocado. Aunque hay gente que quiere avasallar a todo el mundo y no se le nota tanto porque son menos explícitos. Mi personaje no puede evitar los impulsos, se deja llevar. Todos los que hacemos los Pells sentimos que el programa está bueno, que está saliendo bien. No digo que todo es maravilloso, pero está saliendo bien. Al hacer una comedia se generan situaciones fantásticas, por momentos, hasta inverosímiles, pero también hay algo del humor y de la tónica del programa que la gente acompaña, porque el programa da algo que es placentero.
En los Pells se compran noticias y se compite ferozmente. ¿Cree que el programa refleja la lucha descarnada que se da actualmente en la televisión? Sí, algo de eso muestra. Siempre digo, y no entiendo cómo, en este medio, se toma con total naturalidad el hecho de que un programa de noticias tenga que ser exitoso en el sentido de producir ratings. Esto es bastante curioso, porque se dan noticias para cumplir con un servicio, para informar, prevenir, o lo que fuere. No se la debería tomar como un negocio a la información. El noticiero no debería medir, nada debería medir, excepto lo que es medible. No me parece apropiado para el producto en sí mismo conocer el número de gente que lo ve o no lo ve. Pero sabemos que los espacios se venden y el negocio de la televisión, tal como lo conocemos hoy en día, es estructural. Por suerte, algunos canales están salidos del negocio y hacen una televisión en el mejor sentido, como el caso del canal Encuentro.
¿Le atraen más los proyectos independientes que los comerciales?
Me gusta actuar y me gusta que lo que estoy haciendo salga bueno y quede bien. Por eso trato de involucrarme, en la medida en que puedo, en proyectos que después me vaya a gustar verlos. De todas formas, nunca, cuando se acepta un trabajo en este medio, se sabe de qué manera va a terminar, porque los productos pasan por muchas áreas y por imponderables.
¿Qué condiciones tiene en cuenta para sumarse a una propuesta?
Analizo si conozco o no a los directores, si el elenco me es afín, si el libro me gusta. Hay algo que va configurando una constelación del programa y, entonces, digo que acá puede ser una situación propicia para trabajar. Por ejemplo, el año pasado, cuando me llamaron para trabajar en algunos capítulos del unitario Socias, dije que sí, en buena parte, porque lo dirigía Pablo Fischerman. Tuve una experiencia muy linda con él en Por ese palpitar. Me enciende trabajar con él, por supuesto que también las actrices influyeron.
En el 2008 se la pudo ver en varios programas. ¿Le gusta participar de varios proyectos al mismo tiempo?
Prefiero no estar haciendo un montón de cosas simultáneamente por una cuestión de energía. Hay gente a la que le gusta hacer muchas cosas al mismo tiempo y tiene la fuerza. También están las necesidades que la gente puede tener. Por mi modalidad, si ya estoy doce horas trabajando en cine o en la tele, no tengo ganas de seguir, mi cuota de actuación está cumplida. Pero no todo está ordenadito, no se termina de realizar una cosa y recién empieza la otra. Tener trabajos superpuestos por mucho tiempo, no es de mi agrado.
Hace muchos años que trabaja en la televisión. ¿Qué le parece la tele de hoy?
Sólo hablo de la ficción, la otra televisión, me excede y no me interesa meterme en ese tema. Además, no me la quiero agarrar con los programas, aunque sé que hay responsables y también hay gente que consume esos programas Todo es una cuestión de gustos. En nuestra televisión, se trabaja muchísimo y muy bien, los técnicos, guionistas y directores corren con una infraestructura y tiempos que son una locura. Hacen las tareas mucho mejor de lo que se puede. Pienso que en la televisión se trabaja en exceso. La televisión es un exceso. Personalmente, me gustaría que hubiera otro tiempo y otra manera de trabajar, lo digo yo, que participo de una producción que está cuidada y que tiene el deseo de ser respetuosa con lo que está haciendo.
¿Le importa la opinión del público?
Sí, claro que me importa, pero no vivo pendiente. Pero, sobre todo, me importa que a mí me guste lo que hago y que la gente que valoro me diga “qué bien te salió”. En ese momento, me tranquilizo, todo se pone en orden, siento que está bien ser actriz, me reconcilio conmigo y me calmo.
¿Se pelea a veces con la elección de la profesión?
No, pero uno no siempre está trabajando en algo que le gusta plenamente y, además, no sabe de qué manera va a salir porque depende de muchos factores. En algún sentido, me siento muy agradecida, porque la última obra que hice en teatro, Los padres terribles, me encantó, pero me puede pasar que la próxima no salga tan buena, aunque los actores sean buenísimos. Uno siempre está apostando, se está exponiendo.
¿Siente que por ser más grande, la llaman menos para actuar?
Puedo entender que a la gente le guste ver cuerpos jóvenes y caras lindas. Hay algo que comprendo de eso y, por otra parte, se potencia con el hecho de que la juventud y la belleza son lo que más vende. Pero cuando se ve a una mujer o un hombre grande arriba del escenario, me atrae mirar ese cuerpo con una vida detrás. Esos cuerpos mandan en el escenario y, si son buenos actores, mucho mejor. Un buen trabajo también habla de belleza. Por suerte, el escenario es muy democrático. No soy ajena al paso del tiempo, me gustaría que no me interesara, pero me importa. Cuando sos más grande, se achican las posibilidades de roles y te empiezan a dar roles de madre, de abuela, de tía, por esa gente no pasa la sexualidad.
¿Alguna vez pensó “si tuviera veinte años…”?
Por momentos, quisiera ser más joven para tener más fuerza, más ganas, pero, en muchos otros sentidos, me siento disfrutando más ahora. Casi siempre, uno quiere todo. Me gustaría tener esta posibilidad de disfrute y todas las edades. Pero la verdad es que estoy agradecida con este momento de la vida, me gustaría que este tiempo que estoy viviendo me durara, que no fuera ocasional, me siento contenta con lo que tengo.
¿Siempre quiso ser actriz?
No, al principio, estudié psicología, hice casi media carrera y después, a los veinte años, me puse a estudiar teatro. Por años, mamá me mandó a estudiar danzas, pero en casa no tenían nada que ver con la actuación. En la familia de papá, cantaban, mi abuela tocaba el piano, pero papá trabajaba en una imprenta, aunque era un hombre con muchísimo humor, era histriónico, siempre hacía bromas. Mamá sigue siendo ama de casa.
¿Cuándo empezó a estudiar teatro?
Mi primer maestro fue Juan Carlos Gené. Además de él, los profesores que me entrenaron como actriz fueron Augusto Fernández y Ricardo Bartis. Ellos fueron tres personas importantísimas en mi vida, sobre todo Gené y Bartis. Luego, ya de grande y por más de dos años, realicé cursos de dramaturgia con Daniel Veronese y Alejandro Tantanian, pero tenía otra edad. Gené fue decisivo para mi vocación y mi carrera, no sé qué hubiera pasado si hubiera estudiado con otra persona, quizá, hoy no sería actriz. Yo necesitaba un encuentro. Cuando vas a abordar algo que no es tan frecuente, hay que tener una convicción muy férrea y si alguien, por algún motivo, te desalienta, a lo mejor no seguís en carrera. Me parece que él fue una persona muy propiciatoria para que yo descubriera el tema de la actuación. Fue una persona estimuladora, quiere mucho el teatro y supo la manera de introducirme en lo que es el teatro.
¿El teatro es su ámbito preferido para trabajar?
Sí, me parece que sí. De todos modos, cuando se da la posibilidad de algo bueno, disfruto mucho también en la televisión. Cuando empecé a trabajar, el tronco era el teatro, donde estuve por muchos años interrumpidamente. Aunque, inmediatamente, también empecé con la televisión. Pero en los últimos años, empecé a parar porque no me gustaba hacer una cosa detrás de la otra. Al principio, cuando uno empieza en esta carrera, quiere trabajar, quiere que lo conozcan y desarrollar un montón de aspectos. Después, con el tiempo, uno quiere elegir, estar en los lugares en los que piensa que se va a sentir mejor y va a poder hacer más su juego.
Parece que algunos actores no pueden prescindir de la pantalla, aunque no es su caso.
Hay gente a la que le gusta mucho trabajar y no lo puede dejar de lado. Hay otros que no pueden estar sin aparecer y, otros, que necesitan trabajar. Hay que entender que, en la televisión, cuando estás, se tiene cierta vigencia, cuando no estás, desapareciste. Pero uno no puede estar con ese índice de la tele en lo personal. Si uno es convocado y querido se siente reconocido, pero uno tiene que luchar contra eso porque, si te crees eso, estás perdido. A veces, el ser humano pretende ser reconocido todo el tiempo. Me pasó que, en los momentos en los que no estuve trabajando, por elección o no, nunca resultaron momentos perdidos, sino al contrario. En ese tiempo, una piensa, reflexiona, se cuestiona, se deprime y se pregunta “hacia dónde voy”. Todo eso se graba en tu ser y te construye como persona y, cuando agarrás un trabajo, tenés otra energía. Sé que parezco medio oriental, pero, en un punto, no hay pérdida. Siempre que estemos hablando de situaciones en las que no hay apuros económicos.
¿Sigue tomando clases de filosofía?
Sí, pero no soy una entendida, tomo una vez por semana. Cuando puedo, hago otras cosas que me gustan, voy mucho al teatro, al cine, necesito tener un espacio que no sea la diaria de la televisión, porque si no, uno se agota.
Me encanta que Ana sea actriz, y eso que, conscientemente, nunca la estimulé para que lo fuera. Pienso que algo pasó allí, que tiene que ver con el padre, él la llevó a estudiar teatro. Fue una sorpresa muy grata para mí. Ella está haciendo su camino, ojalá que el hecho de que su madre sea actriz no represente ningún obstáculo. De todos modos, la veo con mucha autonomía.
domingo
la talentosa actriz viene a nuestra Mendoza a recibir un premio por su carrera
A punto de estrenar dos películas y a un mes de culminar las grabaciones de “Los exitosos Pells”, la talentosa actriz viene a nuestra provincia a recibir un premio por su carrera en el Festival Mirada Oeste.
La talentosa Mirta Busnelli recibirá en Mendoza un premio por su carrera. Está a punto de estrenar dos películas y a un mes de terminar de grabar en “Los exitosos Pells”.
Su desbordado personaje en “Los exitosos Pells”, la empresaria Marcela Núñez, siempre amenazada de muerte, una superviviente de los medios de comunicación, inicia su desenlace, ya que a la comedia de Telefé le queda sólo un mes de rodaje. La personificación de Núñez es uno de los tantos ejemplos para identificar a la comediante flexible y talentosa que es Busnelli y a su capacidad de adaptación para los distintos géneros que abarca.
Luego del final de los Pells, ni ella misma está segura de qué se tratarán los próximos proyectos, aunque tiene ganas de volver al teatro, un escenario que de un tiempo a esta parte la ha llenado de satisfacciones profesionales, destacándose en obras como “La escala humana”, “La modestia”, “Nunca estuviste tan adorable” y “ Los padres terribles”, de Jean Cocteau.
En televisión, Busnelli se destacó en innumerables series como el unitario “Mujeres asesinas”, interpretando aquel inolvidable alienígena en “Una familia especial”, a la insoportable madre de “La niñera”, y en “Disputas”, como la dueña de un burdel, bajo las órdenes de Adrian Caetano.
Antes de los “Exitosos Pells” a Mirta recientemente se la vio interpretándose a sí misma, desbordando humor e ironía en “Todos contra Juan”, en el unitario de Polka “Socias” y en “Los cuentos de Fontanarrosa” en la pantalla estatal.
Por estos logros, especialmente los relacionados con el cine, es que Busnelli recibirá mañana a las 20, en el auditorio del Palmares Bureau, un reconocimiento a su “trayectoria audiovisual”, uno de los principales premios de
Es que la filmografía de la actriz es extensa, ecléctica y se desliza entre el cine independiente y el más industrial con títulos como “Los enemigos”(1983), “Boda secreta”(1989), “Matar al abuelito” (1992), “El mundo contra mí” (1996), “Buenos Aires viceversa” (1996), “Silvia Prieto”(1998), “Garúa” (2005) y recientemente “El salto de Christian”, del año pasado, donde actúa junto a su hija Ana Pauls, nacida de la relación que la actriz mantuvo con Axel Pauls, también padre de Gastón y Nicolás.
“El salto de Christian” está programada para exhibirse en el festival hoy a las 18, en Cinemark, con la presencia de su director, Eduardo Calcagno.
Este año además está pendiente el estreno de dos películas en las que participa Busnelli: la adaptación de la obra teatral “Nunca estuviste tan adorable”, de Mausi Martínez, y el policial “La confesión”, de Juan Manuel Giménez.
Si bien la crítica siempre la tiene entre sus favoritas (ha sido dos veces nominada al Cóndor de Plata por “Las mantenidas sin sueños” y “Buenos Aires viceversa”), a Busnelli le interesa más trabajar, hacer lo que más le gusta y siempre elegir según su instinto, manteniéndose con la lógica de los cambios.
-¿Qué piensa de los reconocimientos?
-Está bueno recibir este premio; una sorpresa, digo, porque uno siente un estímulo, una alegría. Lo agradezco. No sé qué decirte en realidad. Pero me encanta Mendoza y después de estar trabajando tanto en los Pells, casi diez horas por día, lo voy a tomar como unas mini vacaciones. La verdad es que tengo muchas ganas de ir.
-¿Pudiste conocer más cuando viniste la última vez?
-Sí, algo. Con las chicas del elenco de “Nosotras que nos queremos tanto” fuimos a Las Leñas y a las termas de Cacheuta y ahora que vuelvo me gustaría relajarme tanto como lo hice la última vez que fui.
-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con su hija en “El salto de Christian”?
-Fue una experiencia buena. Además porque también colabora el papá de ella y su hermano.
Pero en realidad no trabajo siempre con mi familia. Tengo una muy buena relación con mi hija Ana, porque a pesar de que es muy joven y está en sus comienzos, estudia mucho y eso a mí me pone contenta, me da mucha alegría. En realidad, tengo proyectos, sobre todo personales, pero se ha dado que en el caso de “El salto...” los he compartido con mi familia. Disfruto mucho saber que a mi hija también le gusta tanto la actuación como a mí.
En esa línea “familiar”, Mirta interpretó a
-Después de los Pells ¿qué se avecina?
-Supongo que voy a hacer teatro, porque me gusta mucho aunque no lo tengo definido. No me gusta anticiparme tanto. Pero sin duda que hacer teatro para mí es una de las actividades que más disfruto, por el sentido de continuidad que tiene y el desafío de la espontaneidad en el momento de quedar frente al público.
El cine y la televisión también las disfruto pero siempre y cuando sienta que está bien hecho. Este año estreno la adaptación al cine de “Nunca estuviste tan adorable”, la obra de Javier Daulte que también escribió el guión de la película y que dirige Mausi Martínez.
El film, un retrato de la familia típica argentina en la década del ’50, tuvo su avant premiere en el último Bafici.
-¿Cómo fue precisamente esa experiencia?
-Con la obra viajamos al festival de Barcelona, nos fue muy bien también con las críticas.
Todavía no he visto la película terminada pero fue un proyecto interesante, uno de los mejores con el que he trabajado últimamente. El resultado del film es un trabajo muy cuidado desde lo estético. La experiencia de adaptar el mismo texto fue realmente muy interesante. Espero que la peli tenga tanta aceptación como la obra.
-¿Y con el abordaje de Jean Cocteau?
-“Los padres terribles” es una obra increíble, negrísima, salvaje. Fue muy intenso trabajar con tan buenos actores; Luis Machín, Noemí Frenkel y Nahuel Pérez Biscayart. Tanto el elenco como la dirección se convirtió en una experiencia muy dinámica para mí.
-¿Cómo te llevás con Mike Amigorena?
-Con Mike me llevo genial. Es un chico encantador y un actor exquisito. Igual que con el resto de los actores de Los Pells me llevo bárbaro porque es un grupo muy unido y homogéneo.
-¿Cuanto tiempo le absorbe la serie?
-Hasta diez horas por día. Estoy trabajando mucho, por eso este viaje a Mendoza es un quiebre que venía necesitando.
-¿Puede adelantar el destino de Marcela Núñez?
-Eh... no. (Risas). Lo sé pero no lo puedo decir. Además, todavía queda un mes de grabaciones. Muchas cosas pueden cambiar. Pero voy a extrañar a Marcela Núñez.